Por: Juan Carlos Cuya Velarde

Por: Juan Carlos Cuya Velarde
muchas historias entretejidas...olvidadas...perdidas

Tras el silencioso recorrido del capullina...se van tejiendo y contando historias en secreto pecado.

Por: Juan Carlos Cuya Velarde


miércoles, 27 de abril de 2011

A mi gran Amigo: Jorge Eduardo Oporto Ayca. "Jorgito"


“Cantare y alabare a Dios, recordando que ahora estarás, por siempre entre sus cantos”


De seguro, la despedida a un amigo es un momento realmente duro para el alma. De un momento a otro, el tiempo arranca la sonrisa de tu rostro y el mundo queda en completo vació. Y aquello es aún mayor cuando ha partido un amigo como tu:  Jorge Eduardo Oporto Ayca.

Seguramente quedara por siempre  en mi memoria aquel 23 de abril, pues la mañana empezó con la noticia más triste que nunca quise oír. Me dijeron, entre lágrimas, que  habías partido. Seguramente, tras la recompensa de la gloria de Dios amigo mío.

Escuche y me resiste a  creer de tu  partida. Sombras entristecieron mi alma y  me confortaba pensando que seguramente, como dicen, ahora estarás tocando en el cielo alabanzas a Dios. Aunque los que aún quedamos, te extrañaremos por siempre.

Te recuerdo querido amigo, con aquella sonrisa que a pesar de los golpes de la vida, supiste siempre regalarnos.

 Larguirucho como ninguno, envuelto  siempre en tu jean celeste, que con una camisa a cuadros y un polo casual (de bajo) conformaban tu look habitual y como olvidar aquella  cruz de madera, que por siempre vi colgar de tu pecho, como si estuviera unida a ti.

Por supuesto amigo mío, te recuerdo llevando por donde fueras, a tu inseparable compañera: tu guitarra. Resguardada en su forro negro, de donde te veía sacar siempre tus cuadernos, repletos de canciones y notas. Infaltable, alguna cuerda de reemplazo, para suplantar aquellas que por tantos rasgueos se terminaban por vencer ante tus cantos.

Te veía caminar de un lado a otro, dispuesto siempre ha acompañar cuanto misa en templo o zona hubiera. Acostumbrado a llevar serenatas, amenizar reuniones, jornada  de jóvenes o  quizás llevando consuelo a quienes  que con profundo dolor,  sufrían  la partida de un ser querido. Recuerdo verte siempre apurado por todo aquello y me decías: Me voy, tengo que ir a tocar, a misa. Seguramente, aquellas misas, no serán las mismas de siempre. Pero tu voz aún resonara entre las paredes que guardaran por siempre  tu canto.

Si no estabas caminando de un lado a otro, te recuerdo sentado en los alrededores de tu querida iglesia, San Martin de Porres. Una pierna estirada y la otra dando soporte a tu guitarra, estabas seguramente afinando sus cuerdas. Siempre dispuesto a regalar una canción a tus amigos o enseñando a los jóvenes a tocar y cantar. Forjador del coro, que fue y será siempre tu mayor preocupación y algunas veces tu mayor dolor de cabeza. No cantan nada decías (…) pero siempre tuviste una palabra de aliento para ellos y seguramente aveces ahorcaste a alguno. Y es que esa fue siempre la muestra de que aquel, había ganado en ti, a un amigo.

Compartimos grandes conversaciones y en cada una de ellas no pude nunca arrancar una mala intención en tus palabras o tan siquiera un pensamiento equivocado. Reíamos juntos y pese  a que trataba de encontrarte algún error, nunca lo logre. Solía, casi siempre, terminar aquel aventurado objetivo, ahorcado por tus largas manos y me robabas con ello una sonrisa. Pues, una vez más,  había logrado amigo mío: Hacerte desesperar. Terminado aquello, reíamos y comenzábamos de nuevo aquel ritual. Te acompañe también a muchas misas, tan solo por disfrutar el tocar el bombo a tu lado y compartimos tardes de confirmación, con los jovenes en quienes tanto creías.

Aquella noche de tu despedida, me consolé sabiendo: Que toda tu iglesia iba llegando de a pocos ante ti, dispuesta a  brindarte la despedida que tanto te merecías. Y como no lo dude nunca: te llenaron de flores, cantos y alabanzas, que no cesaron durante aquella inconsolable despedida.

Vi orar frente a ti, a niños, jóvenes y adultos. Generaciones de parroquianos regresaron  nuevamente a la casa de Dios, tan solo por elevar una oración hacia tu alma amigo mío.  Aún me parecía escuchar tu voz entre los cantos que acompañaban tus exequias.

Cerca de las doce de la noche, acabada una de las tantas homilías que tus amigos  no te dejaron de entregar, entramos en grupo hacia donde aún descansabas. Y al son de una guitarra y al golpe de un tambor comenzamos las alabanzas, que con tanto amor, nos solías regalar.  Quizás, muchos sentimos nuevamente palpitar el corazón con aquello y nuestras manos sudar. Pues aquellas canciones habían terminado en el recuerdo de viejos buenos tiempos. Y es que  volverieron a nuestras vidas, trayendo consigo: los grandes momentos vividos, al lado de un amigo.   

De seguramente, así te hubiera gustado que fuera aquella despedida. Escuche decir: (…) que entre tantas cosas que nos encomendaste (…) le dijiste a alguien que si un día partieras, no lloráramos. Que tan solo, querías vernos cantar y bailar.

Déjame decirte amigo mío, que no pudimos contener las lágrimas que ahogaban nuestras gargantas. Pero si te regalamos aquellas canciones que tanto te gustaban. Cantamos y bailamos cuanto pudimos, con la sola esperanza que aquella música te acompañe  hacia el camino que te toco emprender.
 
Seguía siempre por costumbre tu facebook y nunca deje de regocijarme de alegría y sobre todo de orgullo, al saber que a pesar de todo y de las necesidades de la vida, continuabas en aquella iglesia en donde te encontré por primera vez. Veía como aquellos que te acompañamos en algún momento, ya habíamos desaparecido de aquella misión que tenias en Cristo. Pero te encargaste de encontrar nuevos soldados de Dios y continuabas trabajando incansablemente por aquellos que más alegría necesitaban.

Fue así que hace muchos años atrás, cuando grupos como: Cristo revelado, JUC o seguimiento habían desaparecido, tú continuaste con la larga y difícil tarea de mantener tu grupo.

Aquel, que tantas satisfacciones y desprendimientos  te demandaron. Fundaste y sostuviste por siempre “FE y LUZ”. Un grupo de jóvenes que tiene como bondadosa tarea: la de llevar alegría y esperanza a niños especiales. Estoy seguro que aquellas nobles almas han sentido dentro de su bondad, la más pura tristeza, por tu entrañable partida.

Recordare por siempre tu extraordinaria sencillez y es que si bien dicen, que nadie es irremplazable, estoy seguro amigo mío, que tu si lo eras. 

Aquel, domingo de resurrección, partiste como un grande. El propio obispo de tu diócesis vino a darte la despedida, acompañado de sus sacerdotes (amigos tuyos) y una multitud  vino a darte, entre lágrimas, la despedida. Centenares de pasos seguían, quizás, tu último paseo por tus calles de Tacna. .

Te acompañamos entre cantos y alabanzas, a tu última morada. Mientras las lagrimas trataban de mitigar el dolor que oprimía nuestros corazones. Rostros desconsolados, ojos llorosos, lamentos profundos, guitarra de flores, pancartas con tu rostro  y vestiduras negras inundaron la calle San Camilo y a tu paso todos aquellos, que te vieron pasar cargado entre hombros, comprendían que en ese día,  había partido un grande.

Llegado el momento, aquellos cientos se convirtieron en el pueblo de Dios. Dándote así, la ultima despedida.  Y al llegar, se escucho a lo lejos aquella canción: Tú eres mí hermano del alma, realmente mi amigo. Que en todo camino y jornada esta siempre conmigo (…) aunque eres un hombre, aún tienes el alma de niño (…) en ciertos momentos difíciles que hay en la vida (…) buscamos a quien nos ayude a encontrar la salida y aquellas palabras de fuerza que siempre me has dado, me da la certeza de que siempre estarás  a mi lado. Vives y vivirás por siempre en nuestros corazones (…) no preciso de decir todo eso que te digo (…) pero es bueno así decir que serás siempre mi gran Amigo Jorge Oporto.

Me quedo finalmente con tres cosas amigo mío: primero que lograste una vez más tu objetivo, reunir a todos tus amigos, como siempre lo quisiste. Aunque para ello, hayamos sufrido tu partida. Segundo, que partiste de la mejor manera, sin sufrir, porque no lo merecías y seguramente como querías, sin dar ningún problema a los que tanto te amaron. Y Finalmente, como dijeron aquel día de tu despedida: gustosos hubiéramos dado nuestra vida, para que continuaras en este mundo.






Tu eres realmente el más cierto de horas inciertas, "Jorgito”



viernes, 22 de abril de 2011

Historia del Señor de Locumba. A mi Cristo del Palmar


“Fue dios quien me eligió, por tanto danzare delante de Él”
(autor desconocido)

A mi Cristo del palmar bailare, ante el me arrodillare y con danzas y cantos lo alabare. A mi Cristo piadoso pediré por la paz de  mi alma. Es septiembre y en este mes mi Cristo. Locumba está de fiesta.
Los bailes están listos para hacer su primer saludo y los bombos aguardan el primer platillazo que dará inicio a la fiesta del señor.
Es 14 de septiembre y  el pueblo cristiano está de fiesta. Locumba dejara por un momento  su  apacible silencio  y hará del valle de  locumba una verdadera luz de fervor. 


Desde remotos lugares o desde urbes cercanas  (a no menos de 24 horas de camino a pie). Los peregrinos  van llegando y llevan con él  sus cansados pazos y encierran entre sus ojos lagrimas de amor. Solo aquellas ansias por llegar, hacia el lugar en donde habita nuestro Cristo del palmar, hace que sus suspiros aguanten un poco más. Hasta que por fin, logren su cometido,  la llegada al santuario de su padre.


Mientras los veo llegar, desde lo alto del valle. Voy recordando aquella vieja historia. Aquella que alguna vez mis padres me contaron, cuando  por primera vez, conocí el milagro de llegar a los pies de mi señor.
Cuenta la vieja historia, aún rodeada de mitos y costumbres. Que, mi Cristo de Locumba, llego al antiguo  labriego de locumba,  montado sobre dos mulas. Que llevaban consigo cargadas,  dos  extrañas cajas. Las cuales decían: era una para  locumba y otra para el valle de Sama (ubicado kilómetros más abajo- camino al valle de Tacna)
Se dice que nadie sabe cómo  ni de donde llegaron  aquellas bestias hasta el pueblo. Al ver los pobladores, aquella extraña carga, buscaron con insistencia al arriero que traía aquella misteriosa encomienda.
Luego de mucho buscar, sin éxito alguno. Por fin, uno de los curiosos se animo a abrir las cajas y descubrir tan intrigante misterio. Y así, una vez abiertas las cajas, encontraron dentro de  ellas; a dos bellos Cristos del calvario.
Estos, como lo habíamos señalado, eran según decía la descripción: uno para Locumba y otro para Sama. El de Sama era particularmente más  grande que aquel que correspondía al pueblo de Locumba.
Revelado aquel misterio para el pueblo. Recorrió entre el bullicio de la gente. La idea de quedarse con el Cristo más grande y enviar en camino el Cristo más pequeño a su equivocado destino (antes ya marcado). 
Fue así que volvieron a cargar la caja sobre uno de los jumentos y  lo obligaron  a seguir su camino hacia el valle de sama. Cuentan, que aquellas mulas, se habían posado sobre la sombra de una palma y  que de aquel lugar no querían moverse. Pese a los fuertes arreos dados por los pobladores.
Se dice entonces: Que otro arriero, en camino por el pueblo, se ofreció a llevar dicha carga hacia su destino. Ofreciendo una de sus mulas para tal encomienda. Así partió este con la carga hacia Sama. Sin embargo, luego de recorrer algunos metros. Se cuenta  que aquella bestia se planto en el camino y dejo su andar y con ello el viaje del pequeño Cristo, que llevaba sobre su fuerte lomo.
Visto aquel misterioso designio divino. Comprendieron los antiguos  pobladores. Que, aquel Cristo pequeño, pertenecía verdaderamente al pueblo de Locumba. Cargaron entonces sobre el animal el Cristo de sama  y aquella bestia antes inerte: comenzó nuevamente su pausado andar, hacia su destino final. 
Mientras tanto, las primeras mulas, que trajeron consigo aquel extraño y divino designio.  Se encontraban descansando  a la sombra de un árbol de palma. Sin intenciones de partir ni reanudar su camino.
Fue así, como se dice: Que, mi Cristo de locumba, se convirtió en el “Cristo del palmar”. A partir de ello, muchos milagros se concederían, bajo su gracia y divinidad.

Fueron y son en verdad muchos los  milagros que se le conceden al Cristo de Locumba. Entre ellos y el más significativo: Fue aquel que permitió la salvación del pueblo entero del valle de locumba.
Eran entonces, los tiempos en que el Perú, vivía su más cruenta historia. La guerra había llegado al apacible valle de locumba y con ella la calma y tranquilidad habían cesado. Se dice: Que, durante la guerra del pacifico, una avanzada chilena llego a Locumba. Con el único propósito de ver aquello que flagelarían y robarían.  Pero, antes que ello ocurra, los montoneros del bravo Crnl.  Gregorio Albarracín Lanchipa; dieron cuenta de los invasores. Acabando con cada uno de ellos y devolviendo la paz momentánea al pueblo.

Pues ante aquella afrenta,  el ejército chileno, decidió ingresar a locumba a destruir todo sobre su paso. Llegada la noticia y sabiendo que ahora nada podría hacerse. El pueblo entero decidió  escapar del lugar. Dejando todo cuanto tenían. Sin embargo, aquellos pobladores, protegieron lo único que los mantendría vivos. Fue así que buscaron proteger a su Cristo.  Y decidieron esconderlo. Dada la imposibilidad de llevarlo consigo. Lograron entonces esconderlo  entre unas barracas vacías de vino. Licor que se producía desde hace mucho en el valle. Y que mantiene aún (aunque ya casi extinto) prestigio por su exquisitez.  Gracias a lo cálido de su clima y sus buenos frutos.  
Terminada la misión, partieron en fuga hacia los cerros y comprendieron que pronto llegaría la entrada del temible invasor. Llego entonces el ejército al pueblo y encontró solo vacio y silencio. Destruyeron y redujeron a ceniza toda frente a su paso.
Sin embargo, aquello no fue suficiente, para el invasor y ahora vengativo ejercito.  Entonces decidieron ir en busca de la gente y hacer corran la misma suerte del pueblo ahora reducido a pedazos.
Mientras tanto, en una quebrada alejada del pueblo. Se encontraba la gente de aquel desolado dolor. Solo mujeres, niños y ancianos se encontraban entre ellos. Los jóvenes y hombres se encontraban formando el ejército que  en defensa de la patria se formo en Tacna. Fue así que conocedores de  que llegaría su fin, se decidieron a defender sus vidas, con palos y piedras de ser necesario.
 Aquel ejército, sediento de venganza. Se encontraba, a poca distancia del  escondite, que sostenía el silencioso suspiro de los que creían había llegado su hora. El pueblo, imploraba entonces a Dios, su salvación.
En eso, se apareció un viejecillo, en el camino del ejército chileno. Y se cuenta, que aquel detuvo su paso y sobre la marcha se le consulto sobre el paradero del pueblo. A lo que el viejecillo, muy tranquilo contesto: Que los vio irse en aquella dirección. Señalando, el lado contrario, al lugar donde se hallaban los Locumbeños; Orando a Dios.
 Fue extraño, pero aquellos enfurecidos soldados, creyeron en la palabra del bendito viejo. Y dirigieron su paso hacia el camino equivocado, perdiéndose entre aquellas pampas vacías.
Fue así, como aquellos salvados de la muerte, vieron una vez más los milagros de aquella imagen. Llegada en el lomo de un simple y ahora importante jumento.  Y una vez más, entendieron los designios de Dios y el de su decisión de posarse frente aquel palmar y hacer de aquel  pequeño pueblo, su hogar.
Regresaron entonces a sus casas y encontraron a su pueblo sumido en las cenizas y escombros. Sin embargo, comprendieron, que era posible volver a empezar. Empezaron, entonces por buscar, a su Cristo milagroso. Aquella búsqueda, fue difícil, pues las cenizas estaban por todos lados y los escombros hacían irreconocible el lugar antes escogido; como escondite para el Cristo de Locumba.  Pero, por fin, lograron hallar el lugar y un nuevo milagro los haría regocijar. Aquella imagen se encontraba debajo de las cenizas y escombros. Maravillosamente intacta.
La fiesta está por empezar y esta historia aún tiene mucho por contar. Pero ha llegado la hora de iniciar  y antes de ver llegar a los  que en promesa divina se irán presentando. Los canarios hijos de nuestra señora de Fátima, empiezan a bailar: con fe y amor para el Cristo del Palmar.
Ellos han llegado antes de que empiece la fiesta. Y están listos para llenar de bailes el santuario del hijo de  Dios. A lo lejos ya se escuchan sus cantos y los bronces y tambores acompañan a quien con fe y amor bailan  para Dios.
La fiesta está por empezar y de seguro los bailes no cesaran su canto y danza para Dios. Mientras tanto los peregrinos seguirán llegando y el pueblo de mi Cristo de locumba se llenara de fiesta y fervor.
Es hora de concluir esta historia y como dice la canción del viajero: “hoy, voy llegando, hacia la tierra, donde mi padre nació. Hoy Cristo hermoso, padre del cielo, hijo de mi salvador. En el santuario vamos cantando a Cristo con devoción. Todos tus hijos unen las voces, en un gran coro de amor. (Pedazo de un bello canto para Dios)

P.D. LAS IMÁGENES FUERON EXTRAÍDAS DE INTERNET. LOS DERECHOS PERTENECEN A SUS AUTORES.

domingo, 17 de abril de 2011

Deja la vida Volar (...)



Deja la vida volar


Hoy, fui un día extraño para mí (…) me pareció que el amor estaba  ahí y en cada rostro me parecía verte de nuevo. Sentía que estabas entre la gente, escondida, mirándome. Y yo hacia todo lo posible por encontrarte. Te busque por todos lados, pues mi corazón me decía que estabas hoy más que nunca a mi lado.

De seguro, serán los fantasmas del recuerdo. Quienes hoy se reunieron para decirme una vez más: tonto amigo (…) pensaste que habíamos partido, pero ya vez (…) seguimos aquí. Aún es posible que vuelvas a volar (…) aunque se te haya escapado el amor, alguna vez. Me dicen una y otra vez: Que es hora de volver a amar y entiendo que no existe ninguna excusa para aquello. Me dicen que debo de intentar. Que, es posible encontrar el amor si dedicamos un poco de paciencia y hacemos que la costumbre tome el lugar que le corresponde. 

Me piden que corte mis alas y deje de soñar con aquella historia del vuelo de Dédalo. Que termino con la triste muerte de  Icaro.  Pero estoy seguro que no volare muy alto como para que el sol derrita mis alas ni muy bajo como para que las tempestades me hieran.

Es por ello que no quiero intentar por intentar. Que no forzare a mi corazón, ni escogeré por  lo que él, antes no escogió. No quiero aprender a conocer sus virtudes y a soportar sus defectos. Porque, sea el mejor remedio para olvidar. No quiero acostarme temprano y partir por la mañana con la única sensación de que hoy será un día más. Y que como todo, en la segura y estable vida del que se acostumbra, tendrá sus cosas buenas y malas.
No quiero sobrevivir (…) ¡quiero vivir! No quiero caminar (…) ¡sino volar! No quiero acostumbrarme (…) quiero romper rutinas. Quiero acostarme viéndola a los ojos, tomarla en mis brazos y decirle: Que solo espero que sea de mañana para saber que aún sigue a mi lado.

Regocija mi mente, aquella trova llamada: “sobreviviendo”. (…) Que hace tiempo no reía y eso que antes reía como un jilguero (…) y hoy que puedo reírme, apenas si puedo(…) Aquello debe ser, seguramente, la sensación que provoca la sin razón de la sin esperanza, de volver a encontrar el amor.

No quiero, intentarlo por intentarlo. No quiero, acostumbrarme a los besos de quien no es la mitad de mi vida; que tanto falta.  No quiero pasar mis días al lado de la rutina, ni quiero decir te amo entre dientes o a viva voz; con el profundo silencio del corazón.

No pueden obligarme a amar o a intentarlo. Solo pueden pedirme que persevere. Que siga luchando contra esta soledad. Que guarde lo mejor de mí para aquel momento. Quiero que me digan que pronto llegara el momento. Que tenga paciencia. No quiero que no me crean loco por buscar lo que ellos creen, no existe. ¡Yo! ¡ solo quiero volar!

Veo sombras a cada instante, es cierto. Pero aquellas  sombras son las que me hacen pensar que no debo rendirme. Son aquellas las que me dicen: que el amor de mi vida está en algún lugar del mundo, esperando por mí seguramente; aunque quizás no sepa que yo también espero por ella. Cosas de la vida, quizás ella está esperando y yo también.  Entonces deberá llegar el momento en que me ponga de pie y le haga saber que ha llegado la hora de partir a volar.

Y otra vez la gran Mercedes Sosa regocija mi alma y me dice: (...) que si no creyera en la locura de la garganta del sinsonte (…) sino creyera que en el monte se esconde el trino y la pavura (…) sino creyera en la balanza, en la razón del equilibrio (…) sino creyera en el delirio, sino creyera en la esperanza (…) sino creyera en lo que agencio, sino creyera en el sonido, sino creyera en mi silencio (…) que cosa fuera la maza sin cantera (…)

Así que seguramente con lo dicho en aquella bella trova, no habrá necesidad de explicar mucho lo que busco y lo que espero. Tan solo quiero volar por el mundo, tomado de la mano del amor y hacerle conocer a los dioses que acaba de nacer otra vez aquel ser que sin ser inmortal es capaz de vencer hasta la misma muerte.

“Porque aquel que dejo de soñar con volar, es porque quizás solo replegó sus alas.





P.D. LAS IMÁGENES FUERON EXTRAÍDAS DE INTERNET. LOS DERECHOS, PERTENECEN A SUS AUTORES.




jueves, 31 de marzo de 2011

La despedida del Mar


    " Por la blanda arena que lame el mar...su pequeña huella no vuelve mas...un sendero solo de pena y silencio llego hasta el agua profunda (...) la canción que canta en el fondo oscuro del mar (...) la caracola (...) te vas alfonsina dormida vestida de mar" 
   
 (pedazo de una vieja canción de trova)

      

     A llegado la hora de partir a casa y pareciera que no fuera así. Y es que a pesar de todo, mi corazón entiende que  parte de él se que queda sobre la ligera  brisa  de este  apacible puerto costero. Y de seguro en estos momentos  mi alma me roba algunas sonrisas nostálgicas que  sobre  los buenos días ileños viví.

 A llegado la esperada y ahora triste  partida   y dejo sobre las apacibles y  perpendiculares callecitas ileñas el recuerdo de saber que en ellas a veces no se sabe si vienes o vas. Y es que estas se entrecruzan entre si de una manera singular y sobre las mismas  es posible aún pasar frente a la tertulia de  un  grupo de viejos hombres de mar  y ver en sus ojos la añoranza por la dura faena de pesca, que tantos recuerdos  dejaron en sus días  de mar y de seguro las aventuras de los ya lejanos días de viaje  por los aguas de San Pedro pescador.

Dejo un poco más allá la plaza principal de la ciudad que  se  eleva imponente sobre la vista del casi siempre apacible mar. En aquella plaza queda aun resguardada con recelo por los ileños la antigua iglesia de la ciudad. Iglesia que a diferencia de las demás no fue construida sino ensamblada sobre los cimientos salados de la ciudad.

Aquella iglesia es la unión de piezas contra placadas (al estilo americano) y  es esta una singular particularidad de este bello puerto. La iglesia es bella sobre todo en fiestas de navidad. Pues sus luces llenan de alegría los días de pesca y de profundo orgullo a los laboriosos  ileños.

Es grato saber que  aún se reúnen -como  antaño- la gente porteña y los residentes foráneos a conversar, y en especial a disfrutar de un buen trago de coñac ileño. Dulce licor que no se puede dejar de disfrutar, aunque al final, corramos el riesgo de tener una sublime y bendita resaca.


Un poco más allá y sobre el simple caminar de la pequeña ciudad se poza a lo largo del mar, el Malecón costero, del cual disfrute una y otra vez. Robándome el placer de la  brisa marina y regocijándome entre   el arrullo de las olas que entonan su canto cuando rompen una y otra vez sobre el viejo muelle fiscal. 

Dejo sobre la arena de Pozo de lisas el recuerdo de días de playa, en donde basta con estar dispuesto a disfrutar del sol, que nos regala su cielo azul, para vivir el momento más relajante de la vida ileña. 

Aún recuerdo que un día casi deje mi vida sobre la brava mar, pero quiso Dios que no se apagara la luz de mis ojos en aquel día. Pues seguramente el bravo mar comprendía  no era mi tiempo.

 Imposible olvidar las tardes de Puerto Ingles (lugar en donde algunos dicen el almirante Grau escondía el “Huascar” para descansar en tiempos de guerra del pacifico).  Aquel puerto es particularmente helado, pero sus aguas relajan como ninguna y es imposible evitar la osadía de lanzarse sobre una de las tablas de clavados que aquel puerto de piratas nos regala.

Disfrute recorriendo los aún llamados jirones Abtao, Callao, Zepita y Pichincha o la pequeña callecita Grau, que une el camino de ciudad nueva al puerto.

Me voy con la sensación de haber dejado pocos amigos, pero si los mejores amigos que la vida te puede brindar. Como olvidar el cotorreo con mis grandes amigos de trabajo, como  Don Felix Contreras (popi) famoso “don juan”  y gallero de pura cepa, con quien disfrute de grandes anécdotas y reí incansablemente con cada uno de ellos. Valore el amor que brinda doña Maritza Perea para con los suyos y me regocije de sus recuerdos. Sobre todo el de  saber, tiempo después,  que es y fue una de las mujeres más bellas de este puerto de sirenas. Disfrute de ir de pesca con mi amigo Martin Lea, antaño mataperrero del puerto y hoy un gran hombre de familia.

Dejo también el recuerdo de las noches de mataperradas con mi amigo Ruben Eli Quispetira. Cómplice de resacas y días de playa. A quien le agradezco el haber podido  conocer a grandes amigas como doña leenni rodriguez y la chinita de los ojos y por supuesto también, y lamentablemente, al hombre hecho de bilis "rotherick"(mentira amigo).

Además, el trabajo  me deja grandes amigos contadores como Cristhina Laura y el gran  Frank Carpio a quienes agradezco las palabras de aliento que me supieron dar.

Recuerdos de Ilo llevare de seguro por siempre en mi corazón, pero uno en particular añorare con profunda melancolía. Y es que este pujante puerto me regalo cada día la mejor de las vistas. Y es  que no se puede olvidar que desde la antigua  ventana de mi cuarto  pude despertar  cada  mañana viendo el mar pixelado de multicolores,  compuestos de gaviotas, lobos de mar y los infaltables barcos y chalanas, y de noche ir a dormir no sin antes oír a los barcos llegar y ver la ciudad entera llena de luces sin par. Y el reventar de las olas que me anunciaban, que aquella noche era uno de luna llena digna de observar.

La despedida es triste e insípida este día, seguramente. Pero he comprendido de verdad que el mundo es maravilloso, y  sería mezquino pretender vivir por siempre en un solo lugar, cuando el mundo te espera y ofrece cada día una nueva aventura. Ahora partiré a Tacna y muy pronto una nueva ciudad me esperara. 

Por aquellos buenos recuerdos y por los eternos amigos. No me queda nada más que agradecerte puerto de Ilo. Por los recuerdos que me permites llevar y los anécdotas que seguramente algún día a mis nietos he de contar.







viernes, 4 de marzo de 2011

La Defensa de Prado y la infausta historia del "Califa"

Es la vida del hombre realmente una vida de pasiones y si alguna pasión me sostiene de pie, es sin lugar a dudas aquella que se refiere a las causas, sucesos y consecuencias  de la Guerra acaecida entre los estados de  Perú, Bolivia y Chile (también conocida como guerra del Pacifico o con menor acierto Guerra del Guano y el Salitre).
Lo cierto es que mucho hay por decir sobre esta infausta guerra y seguramente mucho por discutir.
La historia de esta epopeya es pues la historia vista desde tres frentes distintos. Aunque suelen decir: “que la historia la escriben los vencedores” lo mas correcto seria  “que tanto peruanos como bolivianos, tenemos posiciones que sentar y defender, frente a las barbaridades y falacias sostenidas por nuestros ahora vecinos del sur”.
Peculiar y distintos son  en verdad los datos históricos que sobre esta desigual guerra existen. Pero hay también mitos históricos o errores pedagógicos que aún se sostienen en nuestros libros y aulas escolares, y que son necesarios aclarar, por el bien de la historia del Perú.
Vi con desenfado alguna vez, el documental chileno “Epopeya”. Documental que asegura: muestra la guerra desde los tres horizontes y que tiene como principal argumento ser el documental de mayor neutralidad que se haya realizado.
Pero vi con mayor desenfado que entre las opiniones recogidas (de los entrevistados de a pie) de los tres países antes beligerantes, que somos  los peruanos los que mostramos  mayor desconocimiento y sobre todo mayor incidencia en conocimientos errados, frente a nuestros pares bolivianos y chilenos.
Y esto se debe primero a que no existe la suficiente instrucción en las aulas peruanas y sobre todo a que los libros escolares y  docentes peruanos mantienen aún entre sus conocimientos, datos errados y alejados de la realidad (errores cometidos por los textos escolares de circulación nacional).
Como prueba de ello, es que aún creemos como ciertos algunos datos históricos que en realidad no lo son;  y que se encuentran lejos de los datos históricos vertidos por nuestros historiadores.
Seguramente muchos de nosotros, habremos escuchado de nuestros maestros datos históricos de esta guerra, como por ejemplo: El arrojo de el valeroso héroe Alfonso Ugarte en el morro de Arica (héroe,  no por un arrojo mítico, sino por los hechos que mostró en su corta vida), de que el “brujo de los andes” tiene como nombre de pila el de Andrés Avelino (cuando en realidad se llamaba Andrés Alfredo) o el más común de los datos enseñados: La fuga del presidente Mariano Ignacio Prado y de cómo se convirtió en el mayor traidor de la Patria.
Entonces, dados estos ejemplos. Será tarea de este blog, corregir algunos errores pedagógicos de nuestra curricula escolar. Teniendo como punto de partida la supuesta fuga de Prado y luego analizaremos otros errores generales. Errores o mitos  que se mantienen  aún como ciertos, para el común de los estudiantes y ciudadanos peruanos.  
Quise, comenzar  esta serie de artículos, con el caso del ex presidente Mariano Ignacio Prado Ochoa por ser quizás, este el personaje más odiado por el común de los peruanos. “Después de todo se fugo del País. Robándose todo el dinero del erario nacional y abandonando el país en plena guerra”. A referencia de esto, hace algunos meses se publico en el histórico y correcto  Diario “El comercio” una noticia que causo revuelo: El presidente Prado no se fugo del País y no traiciono a la Patria.
 Aquella noticia fue vendida como un descubrimiento iconico y muchos peruanos pensaron que en efecto así fue. Lo cierto es que de los datos que verteremos y que se recogen datos básicamente  históricos pretenden demostrar que nunca hubo duda acerca de la inocencia de Prado y que esto no fue nada más que un penoso  mito y  una falacia dolorosa para el nombre de Prado y su familia.
Dejo entonces con ustedes:
La defensa de Mariano Ignacio Prado Ochoa (1)
Declarada la guerra al Perú, un 05 de abril de 1879. El presidente Prado asume el mando de las fuerzas armadas,  de manera inmediata, en su calidad de jefe supremo del Perú.
Siendo como él decía: “su mayor esfuerzo, el de proveer lo necesario para sus fuerzas y lo que sus buenos generales, en quien confiaba, pidieran”. El presidente Prado a pesar de sufrir de dolencias conocidas por el dominio público y de sobre todo de un dolor en la pierna que le impedía montar. Se dirigió al Sur, a fin de implementar y dotar de defensas a las bases terrestres.
Coloco su punto de trabajo en Arica y desde ahí dirigió y asumió cuanta necesidad hubiera. Tanto en armamento, municiones, dinero, vestimenta, suministros, reparación de trenes, caminos, telégrafos y otros. (2)
Era en realidad tal situación muy difícil, debido al precario crédito que el país mantenía  y a la penuria fiscal existente. Situación a la que se llego en base a “un sueño dorado de riqueza” que provoco la venta de guano y salitre y que en realidad no fue lo que muchos pensaron, sino muy por lo demás alejada de tal afirmación. Y  que los gobiernos anteriores terminaron  creyéndolo y gastando más de lo que realmente se tenía.
Acaecido las penosas derrotas de Pisagua y San Francisco, el presidente Prado retorna a lima de manera inesperada, debido a como el sostiene en uno de sus manifiesto: “(…) a la necesidad que de él, se tenía en Lima. Esto por  el mal estado de salud del vicepresidente la Puerta (a cargo del gobierno en ausencia de prado de la capital) hecho que ante un inesperado deceso, podría producir un inoportuno conflicto en la capital  y un posible desorden político (…)” Nicolás de Piérola ponía en riesgo la gobernabilidad del estado y daba una vez más muestras de apoderarse del sillón presidencial.
Prado arriba a lima, enfrentando de primera línea la necesidad de conformar un nuevo gabinete, debido a las duras críticas recibidas por la prensa de Lima. En especial las del diario “El Comercio”.
Frente a dichas criticas y estando a las presiones del pueblo acerca de las intenciones del  “Califa”. Prado le ofrece a este, la presidencia del gabinete y la libertad de llamar a los que el vea conveniente, proposición  que Piérola rechaza de manera tajante (quería ser presidente a como dé lugar, aún en plena guerra), sugiriendo incluso la necesidad de imponer una dictadura.
Acaecida ya para esa época, la perdida de la Independencia y el monitor “Huascar”  junto a su glorioso almirante Grau. El Perú se encontraba indefenso marítimamente y producidas las derrotas terrestres, se dio por inminente y primordial  necesidad,  la de recuperar la fuerza marítima desaparecida.
Debemos señalar que en su momento  el congreso designo una partida presupuestal (previa a la guerra) con el fin de renovar la flota naval (visto los indicios de armamentismo del estado chileno y los riesgos de guerra que ya circulaban entre los politicos). Presupuesto que finalmente,  tuvo que ser utilizado para detener una  guerra civil iniciada por  Nicolás de Piérola. Acción  que se planeo desde la ciudad chilena  de Valparaiso (lugar en donde residía el califa) y que mucho historiadores consideran fueron costeados por capitales chilenos. Así fue como  Piérola nos quito la oportunidad de renovar nuestra flota naval.
Ante ello y producida la perdida de nuestra flota naval. las negociaciones de adquisición de dos blindados se llevaban de manera primordial en Europa y Estados Unidos. Aquellas negociaciones no avizoraban  resultados positivos y más mostraban inicios de conflicto entre los diversos negociadores, destinados por el Perú, para dicho fin. (3)
Existieron entonces entre  las posibilidades de compra la adquisición  del Acorazado Turco “Telhiz Bolena” y el Blindado Americano “Steven Battery” blindado que a decir del Cap. Astete era de un poderío naval ideal para las necesidades del Perú. Aunque en el camino, otras versiones señalaban que este era inservible para las necesidades del mismo. 

Pese a las diversas Negociaciones, estas no dieron fruto por temas de rivalidad entre los mismos comisionados y por parte de maniobras hechas por la inteligencia chilena.
Surgidos todos estos impases y estando los mismos a conocimiento del presidente Prado, este una vez mas y en muestra de su gran preocupación por el correcto equipamiento de la defensa del Perú (ansias que se denotan en la cantidad de cartas enviadas a los altos mandos del sur)  toma la determinación de viajar en persona a Europa y los Estados Unidos a negociar dichas adquisiciones.
La razón de ello, se fundamente que estando la necesidad (inmediata) de adquirir naves de defensa marítima y habiéndose dado los inconvenientes antes narrados.  Prado pensó que  en virtud de  los altos mandos que él representada y en su calidad de presidente del Perú, podría dar por terminada con las rivalidades de los negociadores y sobre todo con los extensos papeleos que a través de estos se demandaban. Pensó el, que su palabra como presidente del Perú  lograría convencer a los ofertantes de vender aquellas naves  en el menor tiempo posible y con el menor perjuicio, para la guerra que en el país se desarrollaba.Convencido de lo señalado, logra que su gabinete apruebe dicha decisión.
Es así como el congreso autoriza el viaje de prado el 18 de diciembre de 1879, siendo refrendado dicho decreto por el mismo presidente Prado y sus ministros la Cotera, Elguera, Quiroga y Quimper.

Dichas decisiones y la aprobación de la misma fue realizada en extrema reserva a pedido del mismo presidente Prado y su comisión. Por considerar de riesgo la publicidad de esta, por el peligro a ser capturada la comisión  en pleno viaje (por parte de fuerzas chilenas)  y por el peligro de oposiciones políticas que pusieran en demora tal decisión por largas discusiones (nuevamente Piérola era el principal escollo).
Fue así que  el presidente Prado, parte a borde del vapor Ingles “Paita”. Teniendo como únicos acompañantes de viaje a sus ayudantes José Gálvez, Jorge Tezanos Pinto y Celso Zuleta.
Solo dos días después de aquella “necesaria” partida (4). El “Califa” Piérola asume el poder. Derrocando al vicepresidente la Puerta y asumiendo el mando el 22 de diciembre. Declarándose a el presidente Prado “traidor”. Privándolo de sus derechos ciudadanos, degradándolo de su mando militar y dejando en suspenso su juzgamiento por el estado peruano (a través de un decreto de fecha 03 de junio de 1880).
De esta manera los buenos deseos de Prado, culminaron sin haber empezado y tuvo que quedarse fuera del Perú hasta 1887. Fecha en que regreso y vista las acciones que se pretendían en su contra vuelve a salir del país. Muriendo finalmente en Paris- Francia en 1901.
Del dinero y de la traición se hablo mucho por esos días. Se manejo este tema intensamente por la sociedad limeña, en su mayoría por partidarios Pierolistas y en especial por el diario “La Patria” (diario Pierolista). El diario “el comercio” fue censurado y cerrado por el presidente golpista (prueba de la dictadura de Pierola, ahora llamado demócrata)
De todo esto es necesario señalar que tal como dijo Prado en su “manifiesto a los Peruanos desde Nueva York”. Si él hubiera querido fugar del Perú no lo hubiera hecho dejando a su familia en él y más aún dejando a un hijo en esa infausta guerra como fue el héroe nacional  Leoncio Prado (quien limpio el honor de su padre hasta con la muerte).
Si de miedo se trataba, señala: “que nunca se le cruzo por la cabeza que el ejército chileno tomara Lima”. Puesto que a la fecha de su viaje la guerra recién se tornaba en contra del Perú y aun quedaba mucho por pelear en el sur.
Del dinero que se llevo, señalo: “que solo llevo el que se aprobó por la comisión y que consistía en su bolsa de viaje como presidente del Perú y la de sus ayudantes.
Dato que se corrobora con el informe entregado por la comisión encargada de investigar los posibles desfalcos monetarios de Prado, presidida por Joaquín Torrico. Quien en fecha 30 de junio de 1884 determino que Prado solo recibió la cantidad de 3,000.00 libras. Monto que correspondía a lo ajustado por Prado.
Además de acuerdo a la época, el transporte de papel moneda había sido sustituido ya por la aparición de los bonos y cheques bancarios, hecho que permitía el no traslado de grandes sumas de dinero.
Los datos aquí vertidos son reconocidos como ciertos por historiadores como: don Jorge Basadre Grohmann y Ruben Vargas Ugarte. Quienes mencionan estos hechos y quienes aseguran que todo ello fue probado por las comisiones formadas por el congreso de la república de la época, para investigar la posible traición  de el ex presidente Mariano Ignacio Prado Ochoa.
Entonces ¿quién robo y traiciono al país? El verdadero traidor de esta patria se llama Nicolas de Pierola y es él quien debería ser juzgado por la historia del Perú. Por levantarse hasta en dos oportunidades en guerra civiles contra gobiernos democráticos, por venderse a los intereses chilenos, por abandonar el Sur y retirar el esperado ejercito de Leyva (Pierolista) de la guerra, por imponer sus inutiles hombres de confianza en el mando del ejército peruano, por dejar a su suerte el sur y luego lima, por menospreciar a Grau, por dividir el país en plena guerra y establecer un gobierno de facto.
Por ello y mas, Piérola debería ser declarado el mayor traidor de la Patria y el mayor “hijo de Puta” de todos los peruanos.
La diferencia es que Piérola tuvo la oportunidad de hacer olvidar a los peruanos, los actos de su traición. Como todo en el Perú los crímenes son capaces de ser olvidados por la sociedad. Pero también es cierto que prado dejo pruebas en la historia de su inocencia y es ella quien ahora lo deja libre de todo crimen.
Por ello podremos juzgar a prado por sus errores políticos, pero no por traición. Suerte que nunca podrá correr el desdichado de Piérola.

            (1)Podrán encontrar esta defensa en wikipedia http://es.wikipedia.org/wiki/Discusi%C3%B3n:Mariano_Ignacio_Prado_Ochoa
(2)    
Est              (2)      los datos son narrados por Andrés Alfredo Cáceres Dorregaray en sus memorias editadas inicialmente en Alemania y posteriormente por la                                                                                                                                                                                                                                            editorial milla Batres en Perú.
(3)   Habiéndose comisionado para ello a los señores Canevaro y Rosas. Teniendo además potestad para lo mismo los embajadores de Paris y Londres. Así como diversos marinos expertos, entre ellos El Capitán de Fragata Luis German Astete.
(4)   Muchos historiadores juzgan de equivocada aquella decisión. Pero por equivocada que fuera, se encontraba lejos de la palabra “traición” y más cercana a la palabra “grave error”.