Por: Juan Carlos Cuya Velarde

Por: Juan Carlos Cuya Velarde
muchas historias entretejidas...olvidadas...perdidas

Tras el silencioso recorrido del capullina...se van tejiendo y contando historias en secreto pecado.

Por: Juan Carlos Cuya Velarde


jueves, 15 de noviembre de 2012

Frases suelta, simplemente frases...



"Nada es completo en su integridad, ninguna felicidad es verdadera, el amor a veces falla, la vida a veces muere. El dolor se lleva en el alma y no en la carne, aquella duele más que cualquier otra y las heridas no siempre cierran a pesar de parecerlo."

"Las decisiones son difíciles pero más difícil es poder mantenerlas, es extraño darle la espalda a tu frente y es doloroso saber que te engañas."

"Reír es imperfecto, cuando realmente solo necesitas estar triste; mantenerte despierto duele cuando solo quisieras estar dormido."

"Lamento cada palabra que te dije, pero lamento mas entender que fueron ciertas."

"Lloro lagrimas secas, pues aquellas que mojan las mejillas se secan con un paño, mientras aquellas que mojan el alma, solo se secan con el tiempo."

"He pecado contra ti muchas veces; he levantado mi voz seguramente y he dicho cosas que no son ciertas, sin embargo nunca hice ni haré nada en tu contra."

"El amor es extraño cuando piensas que se trata de solo dar, a veces también es necesario saber que recibirás algo a cambio de ello."

"Fui fiel en la riqueza y la pobreza, me apena saber que solo lo fuiste en la pobreza."

"El amor más puro es aquel que cierra sus ojos y da todo a cambio de nada, el amor perfecto es aquel que te mira a los ojos y confía en lo que haces, el amor fiel es aquel que a pesar que sabe que puedes equivocarte, te alienta hacia adelante."

mas fenix que nunca...

jueves, 14 de junio de 2012

El pacto se rompió y el pequeño colibrí andino.


El pacto se rompió y el pequeño colibrí andino.

     Se presentó en aquella noche fría, penetro el mundo que creía impenetrable. Encontró su reino creado bajo el alejado recuerdo.  Era sin duda un mensajero ancestral, investido de una gran tarea y convertido en un pequeño picaflor andino.

Sus alas agotadas denotaban un largo viaje por el tiempo. Su cabecita era de tres colores y su cara roja como la arcilla de invierno. Su pequeño cuerpo, blanco con bordes cobrizos, imprimía su insigne adultez. Aquel peculiar e imperceptible sonido que lo acompañaba despertó la primera sospecha de aquella inesperada visita.

Se detuvo el extraño y entrañable mensajero, observó a su alrededor y encontró todo aquello que alguna vez creyó perdido. Reconoció que aquel a quien venía a buscar era el destinatario de su mensaje. Dejó de observar todo a su alrededor y fijó sus negros ojos ante él, y empezó a contarle entonces la razón de su presencia.

El gran transformador “Pacha Kutiy Inqa Yupanki” me ha enviado, desea volver a hablar contigo. Dice que ha llegado la hora de “romper el pacto” y de permitirte volver a su imperio, en lo alto de las montañas. Sabe que tu mundo y el suyo han cambiado. Que los ríos inundados por lágrimas lluviosas se han secado y que ya no hay riesgo para ti en él. Romperá el viejo pacto y regresaras a los andes. Deberás sin embargo dejar para siempre aquella forma animal a la que fuiste condenado, aquel ser quedara por siempre encerrado   y tomaras esta vez la gracia de sus hijos amados. 

Waxcha-“khuyax” [1] (Amador de los pobres, misericordioso) será tu nuevo nombre entre los runas[2]. Mi dios Pacha Kutiy tiene un nuevo plan para ti: caminaras en su mundo, compartirás el quichua, pero jamás deberás volver hacia atrás, pues corres el peligro de chocar con tu alma y caer en mantsakay[3].  Tomaras tus dones y compartirás nuevamente tu magia con el capulí, las rosas, los ríos, los Apus, y  podrás moverte entre el mundo de los aya[4] .

Deberás partir pronto, pues han pasado tres largos años desde aquel día. Pacha Kutiy te estará esperando en su montaña más joven, “Huayna Picchu”. Largo y peligroso será el camino, recorrerás sus tierras entre sus grandes murallas de piedra, oirás a lo lejos al “rio gritón” y ensordecerás mientras te acerques, retaras los pasos de viejos generales incas y a la muerte que tanto camino ha ganado a lo largo de los años.

Caminaras entre peligrosos gigantes de piedra verde que esconderán a tus ojos la majestuosidad de su reino, hasta que logres superar los tres mundos que te llevarán a su fin o al de los tuyos.

Descenderás  primero hasta el Uku Pacha (mundo de abajo o mundo de los muertos) y aprenderás de ellos el conocimiento guardado por siglos, caminaras entre los hombres por la Kay Pacha (mundo del presente y de aquí) y si lo logras, entonces  encontraras por fin el camino  final, al cruzar “el  puente hecho de pelo” y ahí te mostrara ante tus ojos  el Hanan Pacha (mundo de arriba, celestial o supraterrenal) donde te estarán esperando  los dioses  Viracocha, Inti, Mama Quilla, Pachacamac, Mama Cocha y aquellos que alguna vez te llamaron entre el silencio que aguardo tu triste partida.

Aquel mensajero había terminado su encomienda al narrar entre sombras y en forma de trinos aquel tan inesperado nuevo pacto. Se disponía a partir el jilguero andino, sin detenerse a mirar por última vez al que había sido ungido.

Aquel hombre guardo silencio durante largos minutos, sus grandes ojos –empequeñecidos- reflejaban el pedido de que no partiera aún. Su garganta parecía seca y sus labios quedaron sellados intempestivamente.  Solo su frágil posición hacía sospechar que se encontraba realmente meditando lo oído. Pedía en aquel silencio un tiempo, un momento para responder el llamado y saber si en verdad  quería romper el pacto y abandonar para siempre el mundo que había creado lejos del banquete de recuerdos muertos.

Espero mientras ello y recordó en un antiguo trino aquellos años pasados. Revivió con su canto, nostalgias muertas y pérdidas. Incrusto dolor ajeno entre sonrisas lejanas y agridulces para el alma. El canto se asemejaba a un viejo huayno que narra viejas guerras del alma que enfrentaron torturas, silencio y soledad. Miro al que tenía al frente y en su rostro hayo dos sentimientos contrapuestos que intrigaban cada vez más su esencia. Comprendió al mirar sus ojos que en uno vivía una tristeza acumulada en el tiempo y en el otro se aferraba a una alegría de saber que terminaría lo que había empezado.

Partió el colibrí sin respuesta, pues el tiempo se había acabado. Sin embargo, en silencio repetía: atrás de las montañas del Vilcabamba hay un gran secreto para ti, ve y descúbrelo, ve y descúbrelo, descúbrelo, (…)  



[1] Probablemente el origen de mi apellido khuyax – CUYA- misericordioso
[2] Hombre en quechua
[3] susto
[4] Muertos.

lunes, 9 de enero de 2012

¿Pregunto?



A veces, cuando no tengo mucho en que pensar y en que escribir, busco en mis recuerdos y recurro a viejas cartas que escribí en el tiempo. Esta es una de aquellas, una que quedo en el baúl de los recuerdos pero que decidí quedara para la historia de mi vida. Aquella que leerán mis hijos y mis nietos. Espero entonces pueda alguien disfrutarla, pero de no ser así, solo espero quede por siempre entre los recuerdos que se olvidaran en este mundo repleto de historias.

12-08-2010

Esta noche, después de mucho, he vuelto a recaer otra vez en ti (…) Una vez más te has hecho de mi vida y la haz envuelto otra vez en tu recuerdo. Por suerte se que este recaída es una más, al igual que siempre.
 Me pregunto ¿si a ti te pasara lo  mismo que a mí?  Si también a veces cuando el día acaba y vuelves a casa (…) ¿suspiraras pensando en mi nombre? ¿o si quizás, esbozas una sonrisa recordando los buenos tiempos que pasamos?
 Me pregunto ¿qué será de ti? ¿Si estarás al igual que yo buscando lo que no comprendes o simplemente no quieres comprender?¿si encontraste consuelo en los brazos equivocados? ¿Si aún  guardas suspiros en mi nombre? ¿Si piensas un instante en volver a verme? ¿Si sueñas conmigo o si simplemente creerás encontrarme en alguna calle de tu camino?
Me pregunto ¿si te pasara lo mismo que a mí?

Me pregunto ¿si sientes ganas de volver a oírme? ¿De sentir mí aliento? ¿De saber como estoy? ¿Si quieres verme? ¿Si te preguntas cuando llegara aquel día?¿si vives resignada a no volver a verme nunca más? ¿o si simplemente ya me olvidaste?

Me pregunto: ¿si te preguntas cómo se hace para olvidar? ¿Cómo hacer para no pensar más en mí? ¿Si aún recuerdas nuestra primera cita? ¿Si aún tienes mi cajita con aquel dibujo? ¿si acaso tienes las mismas ganas locas de tomar el teléfono y decir mi nombre?

 Me pregunto ¿si te sentaras a esperar mi regreso? ¿Si entraras a tu correo esperando una carta mía? ¿Si miras las estrellas y buscas  mi rostro en ellas? ¿si te pasas contándole a todo el mundo lo triste de nuestra historia, de la nostalgia que se siente al recordarla y de las ganas que tienes de volver atrás?

Me pregunto ¿si te preguntas, por qué nos conocimos y por qué nos separamos? ¿Si preguntas por mi o si le preguntas al viento por mi? ¿si has tenido noches como esta, en donde te preguntas una y otra vez lo mismo?

Me pregunto ¿si resignaste tu amor? ¿Si perdiste la esperanza? ¿si aún le pides a dios que vuelva?  ¿Si aún rezas por mí? ¿si te acordaras de aquellos viajes tan lindos que hicimos? ¿Si añoras aquellos días? ¿ si aún disfrutas de mirar el mar? ¿Si buscas nuestra historia entre miles de canciones? ¿si  tendrás las cosas que te regale? ¿si  tendrás detalles de lo nuestro?  ¿Si aun te duele la distancia? ¿si leerás esta carta o si te interesara leerla? ¿Si sentirás algo cuando la recibas? ¿Si aún quieres saber algo de mí?

Me pregunto ¿qué paso? ¿Por qué las cosas tuvieron que terminar así? ¿Si es posible cambiar todo esto por algo mejor? ¿si pensaras que puedes volver a empezar? ¿o si quizás ya empezaste?

Me pregunto, sobre todo,  ¿cuándo hallare una respuesta final? ¿si un día me resignare a tu despedida, a tus respuestas, a tu indiferencia? ¿Si imaginas que me olvide de ti? ¿Si ya volé del nido? ¿Si seré feliz? ¿cuánto tiempo pasara para que te vuelvas a enamorar? ¿Si existe alguna posibilidad? ¿si acaso aún hablas cuando duermes? ¿Cómo terminara esta historia? ¿Si tendrá un final feliz? ¿Si estaremos los dos en aquel final?
Me pregunto ¿cuándo acabaran estas preguntas? y, finalmente me pregunto ¿si tú también te  preguntas tantas cosas como yo?

el fenix


P.D. LAS IMÁGENES FUERON EXTRAÍDAS DE INTERNET Y LOS DERECHOS PERTENECEN A SUS AUTORES

miércoles, 28 de diciembre de 2011

La casa de pepino no es donde vive rapunzel (...)


La casa es chica, pero muy grande para mí. Quizás solo debería vivir en una caja de zapatos, después de todo periquito el bandolero (el de los cuentos) se quedo con ellos.  En donde no encuentre espacio para aburrirme, en donde lo único que pueda hacer es guardarme, cerrar los ojos, apagar la mente y esperar que un  nuevo día empiece. Tendría que ser una cajita de madera, no me la imagino de cartón, ¿pero es que acaso no se hacen cajas  de madera? Creo que sí, les llaman zapateras. ¿Pero cabré en una? No lo creo, soy muy grande para una. ¿Y si me doblo? Naaaa. ¿Y entonces? ¡Ya se! Construiré una caja mas grande, quizás la de los zapatos de un gigante. Aquel que se convirtió en montaña, tras haber intentando robar una princesa, con la única esperanza de verse reflejado en sus ojos (...) aunque sea por una vez. ¡Lástima! Pues como siempre el cuento termina con el bacán y  valiente caballero, quien destruye los sueños del pobre gigante. Que perdió al nacer en un mundo de pequeños sin mujeres para él. Pero bueno al fin y al  cabo termino convertido en la montaña de un viejo y perdido pueblo. ¿No creo que le importe, que me quede con la caja de sus zapatos? después de todo (…) para que le servirían ahora.
Y si en lugar de eso, dejo en paz al pobre gigante. Después de todo le quitaron sus sueños y todavía le quiero quitar su cajita de zapatos. Mejor abandono todo, dejo una carta bajo la puerta, tomo mi mochila, dos trapos para cambiarme y me voy a recorrer el mundo. Viviría de la caridad de la gente, me sentaría en un bar y conversaría con quien pase. Les preguntaría ¿que cuenta? De seguro me contarían mil y unas cosas. Dejaría mi televisor plasma y me olvidaría de las cientos de películas, que reemplazan la compañía que no tengo. Si al final, muchas de ellas solo me aburrieron y otras me hicieron pensar que no estoy hecho para ser parte de una de ellas. Acaso no siento que odio las comedias románticas, donde todo es un enredo (se engañan, se separan, se odian) como es la vida y después al final de todo esos líos (…) siempre terminan con un final en donde  todos se chapan a jennifer Aniston menos yo.
Entonces tomare mi mochila y me iré a buscar el mundo, quizás me una al circo, después de todo ¿que tan difícil puede ser dar de comer a los elefantes? ¿Pero si me come el león? No, mejor no.
Pero entonces, debe haber alguna forma de no seguir aburriéndome. ¿Y si secuestro a rapunzel? y la obligo a vivir conmigo. Después de todo, que tanta diferencia puede haber entre vivir en su torre y vivir conmigo. Así la tendría siempre al llegar a casa (…) jugaría con su largo cabello. Podría demorarme días enteros ayudándola a contar sus cabellos y cuando hubiera terminado, empezaríamos el recuento. Pero claro, solo contaríamos su cabello,  hasta poder dejar de lado el romanticismo y podamos  hacer pequeñas rapunzeles. ¿Pero donde vivirá rapunzel? Acaso solo basta con buscar en facebook, encontrar su inbox y decirle: disculpe princesa, acaso quisiera cambiar su lejana torre por mi pequeña casa.


Bueno que se hace, pepino se quedo con los zapatos, Jennifer Aniston se chapa a todos, menos a mi (...) y Rapunzel…¡ahh! ¿donde vivirá?

Bueno…que más se hace tendré que volver a la realidad, entrar al facebook y preguntarle a la vieja de mierda ¿qué me pasara…? Esa vieja ya sé lo que me dirá: Juan Carlos, deje de andar pensando huevadas  y búsquese una mujer de verdad.

martes, 27 de diciembre de 2011

¡Confieso, que he vivido! (...)Gracias a Neruda


Las horas de trabajar han concluido y por fin, una vez más, la antigua Alameda Bolognesi me da la bienvenida a esta tierra de señoritas y soldados, del caplina y el Tacora. Me recibe entonces el placentero bullicio que provoca el ir y venir por sus largas y antiguas cuadras. Las personas que, cual pasajeros caminan por esta tierra, reviven en sus pasos las historias de aquellas viejas losetas, que tras el concreto guardan  una vida,  nada mas que  el alma de mi tierra.

Estoy cerca al mercado central, aquél que antes llevara el nombre de "La Recoba". Aquel que ve cruzar al silencioso "Caplina" y que empezara a morir tras el terrible incendio, que sus cimientos de barro y arcilla soportaran por aquellos días. 
Encuentro entonces con extrañeza, la presencia de una librería ambulante; de esas que llevan de un lugar a otro cientos de libros.  Decido escabullirme entre ellos y ver entre los títulos, alguno que llame mi interés. La mayoría de libros son de baja calidad y en gran medida con títulos curiosos. Sin embargo en medio de algunas colecciones populares, veo frente a mí un título que llama mi atención: CONFIESO QUE HE VIVIDO, de don Pablo Neruda. Aquel escritor chileno, que en la pileta de alguna vieja iglesia, seguramente recibiera por nombre el de Neftalí Reyes Basoalto.

Tengo entre mis manos su libro y debo empezar por confesar, que aún no he leído  ni siquiera una sola hoja. Sin embargo el título ronda en mi mente durante días,  revolotea una y otra vez sobre mis pensamientos e incluso en los reinos de morfeo deambula. 

"CONFIESO QUE HE VIVIDO" debe contener seguramente, lo mejor de este gran nobel chileno. Y estoy convencido de aquello, pues sólo el título hace que comience por preguntarme si aún quedan cosas por confesar en mi mundana vida. Después de todo he terminado por regalar mi vida en cuentos y diarios sin sentido, que son seguramente malos, pero que me ayudaron a aliviar este camino de sal y azúcar al que llamamos vida.
 
Desde aquella inesperada compra, he terminado (después de mucho) mirando el vacío techo de mi cuarto, nublando mi mente mientras observo cruzar sobre ese vacío, las razones por las que sigo vivo y también aquellas por las que a veces me mantengo muerto, mientras vivo.

Comienzo entonces, aquel acto penitencial al que nos sometemos los humanos cuando la soledad comienza a realizar lo que mejor sabe hacer, deprimirme (…) y me pregunto ¿el porqué de todo? y la resurrección se asoma como una idea loca en el devenir de mi constante inercia. Acababa de morir, me digo y por fin siento que estoy vivo. Y es que es cierto, morí aquel día que entendí que aquel "adiós" era para siempre. También un día, los golpes de la vida, los de Vallejo, me hicieron entender que "tu adiós" se mantendría hasta el último día de  mi efímera y múltiple vida.

Aquel día, en el que por fin volví al lugar en que aquéllo se engendró, comprendí que dibujaste los santos oleos en mi alma y me regalaste la resurrección que tanto esperaba. Tuvieron que pasar seguramente tres años para volver a vivir; pero aquel día con la muerte, me regalaste la vida.

Resurrección, entonces pensaba. Curiosamente en aquel viaje, una Virgencita Cusqueña, aquella que nace de las manos del pintor andino, me susurró al oído: "mi nombre es Virgen de la Soledad"

Me traje entonces entre brazos a "La madre divina de la soledad" y con ella llegó ciertamente la soledad absoluta. Y mi vida, ya compleja, se convirtió entonces en una aparente complejidad. 

De pronto, un  adiós que se repitió una y mil veces en  mi vida. Se escribió por fin, al final del capítulo. Me quedé, entonces, realmente solo y con ello comprendí que a pesar de mi esfuerzo todo había acabado. 

Los días pasan y entre soledad y la vida, aprendí a comprender que la inercia sumada a la soledad "divina" hacen de la vida, más vida. Debo sin embargo “confesar que he vivido", pero que he descubierto, una vez más, lo impredecible del amor. Pues el muerto que yacía enterrado, ha revivido y encontró el soplo de vida en la niña que frente a sus ojos, hace mucho, miraba también los suyos.

lunes, 24 de octubre de 2011

Hubiera...

A llegado la hora de enfrentar tus temores -se repetía en silencio-. Después de todo el tiempo a pasado rapida y largamente -suspira mientras termina aquella frase-. Sin saberlo, los días corren dejando atrás espacios aterradores, circulantes a sus días. ¡El tiempo pasa rápido muchacho!- le dijo el 2
viejo-
"En efecto", contesto. Sin embargo entenderás que no importa que tan rápido pase sino cuanto aprendes del mismo.

¿Quiere saber entonces la verdad mi querido amigo? En efecto, contesto aquel hombre, mientras acomodaba su barba para escuchar al  muchacho que tenia en frente, movió los ojos y le hizo saber que estaba esperando la respuesta ofrecida. Su respuesta desencajo el  rostro del muchacho, al entender que una vez mas debía contestar la pregunta que tantas veces a solas se repitio.

¡Dime entonces!, le repitió aquel hombre, que ya acomodado esperaba la respuesta. "Sabe señor, quisiera que las cosas hubieran sido distintas". ¡Hubieran!, sonrío. El hubiera no existe mi querido amigo. 

"A eso me refiero" le contesto el joven, algo exaltado. Dígame entonces ¿por qué no es posible el hubiera? ¿por qué no puedo cambiar mi destino? ¿por qué no se  puede volver atrás y volver a empezar? ¿por qué nada de esto puede ser simplemente una tonta historia, que no hace mas que aguardar la verdadera felicidad? No lo se - le dice-. ¡Dímelo  tu!, le increpa. ¿por qué quieres que las cosas sean distintas?

- ¿La verdad? ni siquiera yo mismo lo sé. Solo creo que todo hubiera sido distinto. -El viejo cambia su posición- se vuelve a tomar el rostro, deja la comodidad de su asiento y poniéndose frente a el le dice: ¡Nuevamente, el hubiera!. Ni siquiera me puedes explicar lo que te pasa y vuelves nuevamente "al hubiera". Dime entonces ¿porque estas aquí tan lejos de casa? 

¡se lo dije ya! ¡no lo se! 

Dime entonces ¿que es aquel hubiera del que tanto hablas?.

El joven exhala un suspiro-guardado por mucho - y comienza a lanzar frases sueltas y sin sentido. Porque si el hubiera existiera, esta tierras no serian lejanas para mí. Porque si el hubiera existiera yo seria completo hoy. Porque si el hubiera pudiera ser realidad yo estaría tomando de la cintura a la mujer que tanto amo. Porque si hubiera fuera posible: "estos años de vació" hubieran sido llenos de alegrías,  de locuras y sobre todo de vida.

Entiendo entonces- le dice el viejo- mientras toma su cintura en un gesto de cansancio y vuelve  a retomar la comodidad antes abandonada. Debo entender entonces ¿que nada de eso pasa ahora en tu vida? Me dices ¡que no eres feliz! 

¡Tampoco lo se!  contesta. Acaso me es posible saber si soy o no soy feliz. Cuando el mundo me repite una y otra vez que debería serlo. 

Tienes razón, le contesta.  Mientras lo invita a tomar asiento, creo que esto tomara su tiempo y en verdad yo tengo mucho de aquello, después de todo cuando se es viejo no hay mucho mas que hacer que conversar. 

El joven asiente a la invitación, toma asiento y observa un aire de nostalgia en el viejo. Entonces el viejo comienza. Me pareció raro encontrarte aquí tan lejos de todo. ¿Sabes como se llama este lugar? A lo que el joven responde positivamente. Es la iglesia de San Cristobal. En efecto, vengo aquí desde hace muchos años, quizás mas de los que imaginas. Hace mucho, cuando mis piernas eran tan fuertes como las tuyas venia caminando a diario, pero ahora como veraz,  solo me queda regresar en mi viejo auto. Y la verdad es que yo también vengo por el mismo motivo que tú, "El hubiera". 

Siempre me pregunto ¿que hubiera pasado si hubiera cumplido con mi promesa? ¿Si hubiera hecho de una de esas luces, la luz que tanto le prometí a aquella mujer? -de la que hoy, ya no se nada. Yo también hubiera deseado que las cosas fueran distintas. Sin embargo, hoy no solo regreso pensando, que hubiera pasado. Sino también regreso esperando volverla a encontrar. Cada noche me siento frente a la plaza y la busco, pensando que quizás un día ella regresara. Pero lamentablemente aún me vez aquí. 

Ahora, después de tantos años, solo logre entender que "el hubiera no existe". Que solo existe el presente y que el pasado no sera mas que siempre pasado. Tú aún estas a tiempo de dejar atrás el hubiera y vivir el presente, que tus aún jóvenes años te dejan. 

Seguramente me dirás que lo has intentando, que haz pedido una oportunidad mas a la vida. Que aún aguardas un presente diferente al que conoces. Déjame decirte entonces, que si es así, estas en el lugar incorrecto. Recoge tus recuerdos, toma en tus manos tus segundos y grita al cielo que aún la piensas. Busca tu felicidad y deja de pensar que ella volverá a ti. Quizás sea mejor que tu vuelvas a ella y veras que las cosas serán diferentes. 

La conversación se prolonga un poco mas. Joven y viejo se detienen a mirar el tiempo que pasa inconsciente. Se quedan en silencio y se preguntan ¿si las cosas serán distintas entonces? El joven prende un cigarrillo se pone de pie y agradece al viejo amigo los minutos regalados. La despedida ha llegado y no queda mucho por decir. Un gracias cierra la conversación entre ambos. Pero antes de que el joven se alejara lo suficiente como para que no lo oyera, el viejo repite un pequeño y antiguo verso:







Ay paloma blanca, ¿donde estarás?
tan lejos de tu nido.
Me pregunto ¿si aún me recordaras?
o es que quizás ya me dejaste en el olvido.

Mañana volverás a mí, me repito.
sin saber siquiera si aún existo,
tarde sera paloma seguro,
el día que entiendas que sin ti no vivo.














viernes, 16 de septiembre de 2011

La magia de los Andes y la historia de bella


Dicen que el mundo es un mundo de historias entrelazadas, en donde al final todos los caminos convergen sobre un mismo punto. En donde el fin acaba en el principio y el principio comienza en el fin. En donde hay tantos caminantes como empedrados de historias, está el mundo aún  megalítico.

Cuales gitanos trotamundos  andamos sin destino.  Llevamos en nuestras  modestas y pequeñas  alforjas historias recogidas en los días de invierno, pues aquellas de verano quedaron escondidas en el fondo del pequeño bolsillo que  nunca rebuscamos. Serán entonces estas  frías historias que marcaron el alma, las que en un capricho del destino nos permiten regresar al mundo de los vivos. Cual espíritus flotantes que juegan en  noches de brujas.

El frío trae consigo, en estos tiempos, el  sabor amargo  del barro. Pero esta noche el frío no llegó solo.

Esta noche sería distinta. Aquella rutina perpetuada en el tiempo cómplice del ritual abandonado cesaría este día.

“Esta noche te tocará callar y sólo escucharás, mi querido amigo”. Le dijo aquella misteriosa mujer, que encierra en sus ojos las historias de los andes perdidos en el tiempo. 

Dejó sus alforjas y se sentó frente a ella, sin dejar de ver el color de sus cabellos que protegían cual muralla lo tierno de su rostro. Repetía entonces, en silencio, los pazos andados.  El frío se detuvo en ese instante  y recostó su rostro sobre su mano sin dejarla de ver tímidamente.

Aquella mágica y a la vez extraña mujer comenzó entonces a contar la historia que tenía que narrar.

Aquella historia comenzó como un susurro traído por los vientos fríos de los Apus de nuestra cordillera central.  Sé que mi historia será más triste que la tuya y por ello he decidido contártela. Quizás  con ella entenderás que el dolor no es sólo tuyo sino que es del mundo.

Mi historia es como seguro imaginas una historia de amor. Éramos pues felices realmente. Aquél era para mí y yo para él. El trajín de las discusiones no existía y si acaso se dieron no fueron más que momentos perdidos en el tiempo. Aquellos días transcurrían en un mundo imperfecto, pues todo aunque no lo crean era perfecto. Sin embargo un día sin saber ¿por qué? o ¿qué? el mundo en el que vivía cambio y aquel amor que existía fue diluyéndose entre mis manos, mientras mi alma comenzaba a comprender lentamente el triste final.

Desde entonces comencé a comprender  que aquella  historia de amor fue corrompiéndose traicioneramente por el cruel destino. No comprendí entonces ¿por qué después de tantos años un día el amor terminó escapando? Sin poder siquiera atraparlo. “Me voy” me dijo, y simplemente un día partió.

Para el trovador errante no fue necesario entonces  que aquella historia continuara. No habían sido sus palabras los que los convencieron sino el brillo opaco de sus ojos quienes lo convencieron de lo dicho. Era en verdad aquella historia más triste que cualquier historia que habría escuchado. Comprendió el dolor de aquella mujer y se preguntó mil veces ¿cómo hizo? se preguntaba ¿cómo pudo sobrevivir? ¿Cómo logro no volverse una mujer errante? ¿Cómo su alma no vagó por el infinito de la soledad? ¿Cómo puede seguir en pie? Fue difícil realmente me dijo, sin embargo siempre comprendí que el mundo era feliz.

Aquella historia lo sobrepuso en la tierra.  Volvió sus pasos al camino del retorno y comprendió que a pesar de todo se puede seguir de pie, a pesar de ya no contar con ellos... Aquella historia conmovió al hombre y lo obligó a retomar el camino de partida. La bella mujer le dijo entonces al trovador: no vale la pena que sigas dejando el dolor de tu alma en el mundo, basta sólo con que entiendas que el tiempo se acaba. Que es hora de vivir y seguir. Tras ello sus ojos brillaron realmente y aquél terminó perdiéndose en su mirada. 


Nota:   Las imágenes fueron extraídas de Internet. Los derechos pertenecen a  sus autores.